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Tuesday, January 17, 2012

El carisma, ese secreto entre el líder y la gente

"También, de las épocas económicamente duras: en las crisis, es difícil mantener cualquier carisma"

Por Joseph Nye*
Fuente: El Clarín

 
En las elecciones presidenciales de 2008 en los EE.UU., la prensa dijo que Obama ganó porque tenía “carisma”, una capacidad especial para inspirar fascinación y lealtad.

En ese caso, ¿cómo puede ser incierta su reelección tan sólo cuatro años después? ¿Puede un dirigente perder su carisma? ¿Procede el carisma de la persona, de sus seguidores o de la situación? Según las conclusiones de una encuesta reciente, se sabe “relativamente poco” sobre quiénes son los dirigentes carismáticos. Dick Morris, asesor político norteamericano, informa que “el carisma es el más esquivo de los rasgos políticos, porque no existe en la realidad, sino sólo en nuestra apreciación , una vez que un candidato ha triunfado gracias a esfuerzos denodados y planteamientos idóneos”. 

Es más probable que los partidarios atribuyan carisma a los dirigentes cuando sienten una necesidad apremiante de cambio , en el marco de una crisis personal o social. Por ejemplo, el público británico no consideró a Winston Churchill un dirigente carismático en 1939, pero, un año después, su visión, su confianza y sus aptitudes para la comunicación le granjearon carisma, ante la angustia de los británicos después de la caída de Francia y de la evacuación de Dunquerque.

Y más adelante, en 1945, después de que la atención del público se centrara en la creación de un Estado del bienestar, en lugar de en la necesidad de ganar la guerra, los votos expulsaron de su cargo a Churchill. Su carisma no pronosticaba la derrota, pero el cambio en las necesidades de sus partidarios sí.

En la práctica, “carisma” es un vago sinónimo de “magnetismo personal”.

Las personas varían por su capacidad para atraer a otras y su atracción depende en parte de rasgos inherentes, en parte de aptitudes adquiridas y en parte del marco social.

Algunas dimensiones de la atracción personal, como, por ejemplo, el aspecto personal y la comunicación no verbal se pueden poner a prueba.

Diversos estudios muestran que las personas consideradas atractivas reciben un trato más favorable que las que no lo son. Según las conclusiones de un estudio, un hombre apuesto cuenta con una ventaja sobre un rival que no lo sea que representa entre un seis y un ocho por ciento del voto. En el caso de las mujeres, la ventaja es de casi diez puntos.

En las elecciones de 2008, los norteamericanos se sentían desilusionados por la guerra de Bush en Irak y por la crisis financiera que estalló dos meses antes de las elecciones. Obama era un candidato joven y atractivo que hablaba bien e infundía esperanza para el futuro. Está claro que ésa es una razón por la que Obama consiguió fama de carismático. Pero parte de su carisma estaba en los ojos de sus partidarios . Quizá porque la sociedad mira como en un espejo. Cuando empeoró la economía, aumentó el desempleo y Obama tuvo que afrontar la complicada tarea de gobernar, el espejo se empañó.

El carisma nos dice algo sobre un candidato, pero aún más sobre nosotros, el estado de ánimo de un país y la clase de cambio que deseamos.

También, de las épocas económicamente duras: en las crisis, es difícil mantener cualquier carisma.

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posted by CONTRALOR-SOCIAL @ 5:52 AM 

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