El diálogo socrático, puesto a prueba 24 siglos después
Los engranajes mentales del aprendizaje
Fuente: LA NACION
Por: Nora Bär
Fuente: LA NACION
A juzgar por los escritos de Platón, hace 2400 años
Sócrates dio una notable lección de geometría que se convirtió en el
primer registro detallado de un método pedagógico.
En
el diálogo Menón, Platón describe cómo el filósofo heleno guía a un
esclavo con preguntas hábiles para que averigüe cómo duplicar el área de
un cuadrado usando la diagonal del primero como lado del segundo
aplicando sólo sumas o multiplicaciones simples.
La mayéutica, como se llamó este método, consistía
precisamente en hacerles preguntas a sus alumnos para que construyeran
nuevos conocimientos basándose en los que ya traían. Como esta
metodología todavía es muy utilizada en las aulas, un equipo de
neurocientíficos argentinos decidió poner a prueba el diálogo
socrático... en adolescentes y adultos educados del siglo XXI.
El resultado fue inesperado: los estudiantes
secundarios y universitarios de hoy ¡cometen los mismos errores que el
esclavo de Menón!
"Entre otras cosas,
descubrimos que el diálogo socrático se basa en una sólida intuición del
conocimiento humano que persiste más de 24 siglos después de su
concepción, lo que prueba que existe una increíble universalidad a
través del tiempo y las culturas", dice Andrea Goldin, del Laboratorio
de Neurociencia Integrativa de la Facultad de Ciencias Exactas y
Naturales de la UBA y primera autora del trabajo que acaba de publicarse
en la revista Mind, Brain and Education .
El trabajo surgió para explorar una idea del psicólogo
y epistemólogo Antonio Battro. "El nos planteó que se sabe mucho de
cómo el cerebro aprende, pero no de cómo enseña", cuenta Goldin.
Goldin, que integra también la organización Expedición
Ciencia, que todos los años realiza campamentos para adolescentes en
los que se estimula el espíritu científico, destaca que en la actualidad
se les pide a los estudiantes que planteen preguntas y se los va
guiando para que encuentren maneras de responderlas, pero en el diálogo
socrático las preguntas las hace el profesor y el alumno simplemente
contesta.
Con "traducción"
Para
este experimento, los científicos tradujeron el diálogo al "argentino"
coloquial. Aunque la mayor parte de las preguntas pueden responderse con
un simple "sí" o "no", definieron exactamente cómo se iba a decir cada
pregunta e hicieron un guión muy preciso teniendo en cuenta todas las
respuestas posibles.
"Hicimos una especie de «elige tu propia aventura»
-cuenta Goldin-. Si el estudiante contestaba lo mismo que el esclavo,
seguíamos; si contestaba algo distinto, nos fijábamos: si era
matemáticamente correcto, pasábamos a la pregunta del diálogo que
correspondía; en cambio, si decía algo diferente, repreguntábamos hasta
conseguir alguna de las respuestas que figuraban dentro del diálogo."
La sorpresa llegó cuando los científicos analizaron
las respuestas de los 58 participantes. La mayoría (alrededor del 97%)
seguía estrictamente el diálogo socrático, y cometía los mismos errores
que el esclavo de Menón, a pesar de ser estudiantes avanzados de la
escuela secundaria y hasta universitarios.
"Otro dato interesante es que existe una relación
inversa entre la educación en temas relacionados, como las ciencias
exactas, y las respuestas al diálogo socrático -dice la investigadora-: a
menor formación, mayor correspondencia con las respuestas del esclavo.
Esto podría indicar que la educación verdaderamente aumenta nuestra
capacidad de resolver problemas."
En el diálogo socrático, las cuatro últimas preguntas
tienden a reforzar la respuesta correcta: que el lado de un cuadrado del
doble del área de uno dado es igual a la diagonal del primero. En el
trabajo local, los científicos decidieron agregar una pregunta más y les
pidieron a los participantes que contestaran lo mismo, pero para un
cuadrado de una medida diferente.
"Ahí nos encontramos con lo que más nos sorprendió
-dice Goldin-: la mitad de los adolescentes y un tercio de los adultos
no pudieron responder «la diagonal»." Dado que si un aprendizaje no se
puede transferir, no sirve, el grupo, también integrado por Laura
Pezzatti y Mariano Sigman, ambos del laboratorio de la UBA, llegó a la
conclusión de que el diálogo socrático no funciona para todos. Esto
explicaría por qué, aunque a veces los docentes creen que sus alumnos
comprendieron un problema, si les cambian un solo número no pueden
responder.
"Esta investigación permite atisbar cómo se construye
la memoria, el aprendizaje -dice Goldin- y nos da la pauta de que el
diálogo socrático es eficaz cuando se utiliza con personas formadas.
También prueba que Sócrates tenía un conocimiento de la mente que nos
excede."
Al parecer, nuestro cerebro no es hoy muy diferente
del de los antiguos griegos. En términos evolutivos, dos mil años no es
nada.
CLAVES
- Experimento Los investigadores tradujeron el diálogo socrático al lenguaje coloquial y lo pusieron a prueba en 58 estudiantes secundarios o universitarios.
- Resultado En alrededor del 97% de los casos, las respuestas de los estudiantes seguían el diálogo socrático y reproducían los mismos errores.
- Hallazgo Hay una relación inversa entre educación en temas relacionados, como las ciencias exactas, y las respuestas del diálogo socrático: a menor formación, mayor correspondencia con las respuestas de Menón.
Labels: FILOSOFIA




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